Añoranzas, versos imperfectos y algo más
Amigo Ingeniero Agrónomo
15 de diciembre de 2011
Es el campo su trinchera, donde lucha cada día
su intelecto es el fusil y su voluntad munición
el fango no lo incomoda, lo que busca es armonía
el esplendor de las plantas alegra su corazón.
Muy temprano con la aurora la campiña lo recibe,
el abrazo del montubio le da su consentimiento
de exponer nuevas ideas y llevar conocimiento,
es la ayuda que requiere y su instinto lo percibe.
La nueva tecnología con paciencia la describe,
la dibuja en un papel y en la tierra la da forma,
hasta que el agricultor satisfecho se conforma,
con un apretón de manos agradece la experiencia
más la petición expresa que regrese con la ciencia.
Sea con lluvia, fuerte sol, con granizo y tempestad
caminando por senderos, a caballo o en su coche
en el campo si es de día, estudiando por la noche,
infatigable trabaja, exponiendo su verdad.
Puede ser ejecutivo y calificado académico,
investigador innato o extensionista con fe,
un distinguido empresario, Magister o PhD
especialista en arroz, banano, cacao o café,
mas su gran valor radica, en saber siempre servir,
a la patria que reclama aportar al buen vivir.
Siendo joven su inquietud, por las plantas revelaba,
a sus padres y maestros sobre el tema preguntaba,
una atracción especial cual simbiosis sostenida,
por las ciencias naturales era su idea preferida.
Amigo Ingeniero Agrónomo, yo te rindo pleitesía,
por tu noble profesión, por tu esforzado servicio,
por tener olor a tierra y ejercer con sacrificio,
pues esa pasión que sientes, seguro que es también mía
soy tu colega orgulloso, es el campo mi morada
y esta linda profesión no la cambiaría por nada.
Carlos Enrique Ferrín Farías · Bahía de Caráquez, 1947 – 2024