Versos de luto

Atardecer nocturno

Miro por la ventana auscultando la tarde,
el astro rey que quiere jugar a la escondida,
parece que su rostro se enciende y enrojece,
baja tras la montaña, la tarde se oscurece.

Las nubes corretean, el viento las persigue,
son copos de algodones, algunos mantos grises,
los pájaros desfilan con cánticos felices,
son siluetas que vuelan, seres de mil matices.

Árboles que se mecen, hojas que caen al suelo,
es mes de agostamiento, las ramas se sacuden
bella naturaleza, un ciclo repetido,
renovar el follaje y cambiar de vestido.

La noche que se arrima, el reloj la percibe,
luces artificiales, destellos que se exhiben,
la luna que se muestra con esplendor dorado,
mágica visión nocturna, pintura de enamorados.

La ciudad se ilumina, los carros ensordecen,
motores encendidos y pitos que enloquecen,
es la vida nocturna, el mundo citadino,
gente que va y viene desafiando al destino.

Una tertulia amigable, unas copas de vino,
promesas de amistad, mentiras complacientes,
es la rutina diaria, celular en la mano,
el adiós compartido, otra cita pendiente.

Las horas no parecen brindar alguna pausa,
avanzan implacables, hay que volver a casa,
mañana es otro día, a descansar ahora,
pensar en el trabajo cuando llegue la aurora.

La tarde se esfumó, la noche apareció,
dos momentos distintos de un mundo misterioso,
ambos nos traen recuerdos, con sonrisas y llanto,
por eso mi homenaje y por ello mi canto.

Leer y escuchar en su memoria

Carlos Enrique Ferrín Farías · Bahía de Caráquez, 1947 – 2024