Cuadernillo de versos imperfectos
Bahía novia del mar
Es un enlace que se perdió en el tiempo, una historia de amor que superó calendarios, generaciones de amigos, cocteles de celebración y de alegría, pero también jornadas tristes y de angustia; exaltación de poetas, cantores y romanceros, pero igual debió escuchar voces de desaliento, envidia y pesimismo. Pero nada ni nadie podrá contra la fortaleza, el arraigo profundo y eterno de ese noviazgo.
Cuando Dios creó el universo y con él nuestro planeta, después del Edén, decidió que en otro punto de su obra terrenal debía existir una particular porción de tierra que incrustada en una gran masa de agua salina, estableciera una relación indisoluble, como un noviazgo permanente. Así, la doncella que luego se llamaría Bahía de Caráquez aceptó el compromiso divino al igual que el galán, un gigante llamado Pacífico, que, cual celoso guardián con amor a perpetuidad, sería el caballero que acompañaría por siempre a la novia sin par, para juntos compartir todos los episodios, buenos e ingratos que el devenir de los años pusieran por delante.
Así entre avances y tropiezos estamos aquí, las familias que generación tras generación hemos sido, a veces espectadores, en otras ocasiones protagonistas de la historia de nuestra ciudad, pero siempre hermanados, con el ejemplo de nuestros ancestros, anhelando y buscando que esta novia hermosa, que aunque sufre nunca envejece, que cae pero se levanta, que llora pero enjuga sus lágrimas con la fe en Dios y el esfuerzo de sus hijos y, que sonríe también cuando suenan las campanas de la esperanza y el optimismo, igual por el esfuerzo y valentía de sus hijos, con apoyo y aliento de amigos que vestidos con el ropaje de autoridades serias y honestas, lleguen con propuestas reales y efectivas que contribuyan al renacer y progreso que se merece.
Cada 3 de noviembre mi corazón se llena de nostalgia y el deseo inmenso de un abrazo sentido con mis conciudadanos. Estás de aniversario pedacito de cielo incrustada en el mar de Balboa; con pinceles mágicos Dios dibujó tu belleza y armonía sin igual, se inspiró en el Edén y en los jardines de Babilonia histórica para inmortalizar el óleo maravilloso y eterno de tu hermosura. Coqueta con el mar y con sus olas, has desafiado al tiempo y al dolor. Orgullosa sigues erguida y valiente enfrentando tu destino con hidalguía y pujanza; el faro centenario marca tu norte y está allí firme junto a ti y su pueblo, rodeado de gaviotas y pelícanos juntando fuerzas para seguir adelante sin claudicar ante la adversidad y los azotes de la naturaleza o la desidia de representantes que no han sabido entregarte todo lo que mereces. Pero siempre hay la esperanza de mejorar, de devolverle a tu rostro la belleza y esplendor que siempre has tenido; eres con largueza la nereida más hermosa de la costa ecuatoriana, nadie podrá superar la magia de tu figura imponente e irrepetible. Cuna de cantores, poetas, intelectuales y líderes provinciales, hermosas mujeres y hombres trabajadores, no renuncies jamás a forjar tu destino.
En este 3 de Noviembre, te saludo con amor y respeto. Es un aniversario circunstancialmente diferente, pero igual quiero indicar que te extraño igual que siempre, que como todos los caraquenses que estamos lejos de tu sagrado terruño, abrazamos a nuestros coterráneos y les deseamos salud, trabajo y muchas bendiciones.
En las páginas del libro este texto aparece por error bajo el mismo encabezado del anterior («El poeta se puso el sombrero»); su título, según el índice, es «Bahía novia del mar».
Carlos Enrique Ferrín Farías · Bahía de Caráquez, 1947 – 2024