Añoranzas, versos imperfectos y algo más

Chirije, un paraíso turístico sin explotar

2007

A pocos minutos de Bahía de Caráquez, la naturaleza ha dibujado en forma extraordinariamente real, un paraje de una belleza impresionante, diseñado a la medida de lo que necesita el turista, especialmente el de la gran ciudad y el del extranjero, quienes precisan justamente amplias playas, ambiente natural tranquilo, ideal para el descanso, aspecto primordial en la demanda del visitante, que anhela escapar del tumulto y bullicio de las grandes ciudades, de las concentraciones excesivas de personas y vehículos, en definitiva que buscan algo diferente a lo usual.

Pero no sólo las hermosas playas, el mar verde azulado, con olas tumultuosas que invitan a los surfistas a la práctica de un deporte que gana más adeptos en nuestro medio, son imanes que atraen la atención del visitante; existe también un entorno interesante en el que destacan los cerros y acantilados, la vegetación y fauna propia del bosque tropical muy seco, elementos que invitan al ecoturismo y la distracción familiar.

Chirije, además de todo lo expuesto, tiene algo muy importante que ofrecer, está allí a la vista de todos, muy cerca de la playa, prácticamente dándose un abrazo con ella y, en franco coqueteo con el mar, un museo arqueológico, pequeño pero extraordinariamente significativo, tanto que allí está reflejada buena parte de nuestra historia, plasmada en un aporte cultural tan importante, gracias al esfuerzo y dedicación de una dama caraquense, doña Flor María Dueñas, virtuosa señora apasionada por la cultura y por la historia, de espíritu ecologista y sin duda alguna amante de su terruño. Al visitar este aposento uno siente la identidad de su pueblo, el abrazo silencioso con sus ancestros, vestigios de las culturas Jama-Coaque, Chorrera-Bahía y Bahía, entre otras, parecen repasar frente a nosotros, todas las vivencias y costumbre de nuestros antepasados.

El hermoso sitio se complementa con construcciones típicas muy llamativas, con cabañas para pernoctar, con ambiente propicio para el descanso y la diversión sana, con un gran espejo natural como el Océano Pacífico al frente, senderos entre árboles y hojarasca, en fin, un sencillo pero armonioso rincón para descansar.

Parecería todo muy bien dispuesto, lamentablemente la realidad es muy distinta, el acceso por el tramo que conecta desde la carretera principal que conduce a San Clemente hasta el sitio Pajonal, deja mucho que desear, hace difícil el tránsito para los vehículos, particularmente los pequeños o los que no son de doble tracción. El panorama debe ser peor en la estación invernal, es fácil de imaginar.

Corresponde al Gobierno Municipal, a su Comisión de Turismo, a la Corporación de Turismo y, al Consejo Provincial, buscar en conjunto la solución de un problema que en la práctica no es de gran magnitud, requiere simplemente de iniciativa y decisión, de buena voluntad. Una vez conseguido aquello, se requiere promocionar con un buen despliegue publicitario, todo el potencial turístico que representan en conjunto, el sector de Puerto Bellaca hasta Chirije, playas donde debe por lógica extenderse el turismo de Bahía, que por su limitación en el entorno urbano, empuja a los visitantes masivamente hacia la orilla opuesta, hasta Canoa y Pedernales, rincones también paradisiacos y atractivos.

Queda planteada una inquietud, seguramente compartida por muchos, pero ignorada por todos, acaso porque equivocadamente creemos que el futuro turístico de Bahía, dependerá únicamente de la obra cumbre soñada como es el puente Bahía- San Vicente, cuando en realidad en esta materia puede resultar un bumerang que acelere el flujo turístico hacia otros lugares, solamente porque no somos capaces de explotar y fomentar lo que la naturaleza nos ofrece, tan cerca, tan hermosos, por demás interesantes.

Debo agradecer a Eduardo y Chavica, por permitirme conocer con mayor detalle este maravilloso rincón de la geografía caraquense. Especialmente doy gracias a Francisco, el diligente empleado, custodio responsable del complejo turístico ubicado en Chirije, su amabilidad es característica del hombre sencillo de nuestro pueblo.

Ver en su memoria

Carlos Enrique Ferrín Farías · Bahía de Caráquez, 1947 – 2024