Versos de luto
Dos amantes, dos extraños
La vida es una burbuja, explota y se desvanece.
igual que retumba el trueno y la nube se estremece,
ayer nació una amistad, de repente languidece,
el jardín de hermosas rosas de súbito no florece,
así es el amor fortuito, escrito sólo en papel,
débil como celofán, brillo sólo de oropel.
Un teatro al aire libre, una función fantasmal,
dos títeres en la escena, para bien o para mal,
se confesaron amigos sin principio ni final,
caminar por sendas firmes y lejos del arrabal
conquistar juntos el mundo y siempre sólo avanzar.
Entre brindis y sonrisas, abrazos y más caricias,
la amistad se transformó dizque en amor verdadero,
con promesas y cumplidos que parecían ser sinceros,
un porvenir de ilusiones y sueños por conquistar,
juntos siempre hasta el final y sin borrascas al frente,
igual como cuento de hadas con epílogo feliz;
nadie podía predecir, culminaría de raíz.
Una tormenta impensada, con un rayo destructor,
fulminó el sutil romance con fuego avasallador,
se rompió el hilo de amor y mancilló corazones,
aniquiló sentimientos y sepultó la esperanza,
vistió de luto ilusiones y sembró desconfianza.
Ninguno quiso perder por dignidad personal,
dar marcha atrás imposible es la decisión final,
y cual líneas paralelas cada cual debe seguir,
desconocidos serán sin encontrarse jamás,
pues ya no son para nada esos amantes de antaño,
ahora serán y por siempre simplemente dos extraños.
Carlos Enrique Ferrín Farías · Bahía de Caráquez, 1947 – 2024