Cuadernillo de versos imperfectos

El Nazareno y yo

¿Cuántas veces me preguntaba, dónde estás?
sé que en todas partes, y no alcancé a descifrar,
mas mi corazón muy sabio y mi mente perspicaz,
guiaron mi lucidez a Tu palabra buscar,
aquella del evangelio y de mensajes de amor,
el camino de la luz, la senda del Creador.

Ahora entiendo tu mensaje, conozco mi andarivel,
la razón por la que un día me invitaste hacia Israel,
a recorrer tus caminos desde Galilea a Belén:
fui a Tu casa en Nazaret y en el Sepulcro también,
admiré el río Jordán, el de tu bautizo Santo,
y la gran Jerusalén jardín del Templo y tu canto.

Qué importan mis dolencias si te siento junto a mí,
sólo Tú gran Nazareno y tu manto protector,
eres cual luz celestial el mensajero de amor,
aquel de Pedro el Apóstol, intrépido pescador:
el que vino a este mundo para ser su Salvador
hijo de Dios en la tierra y todas partes:
quiero ser tu amigo siempre y me alegro de encontrarte.

No hay aflicción en mi ser, siento más bien alegría
pues tu misericordia inmensa me acompaña cada día,
dejo mi vida en tus manos, sólo a Ti te pertenece
y concédeme el perdón que mi plegaria te ofrece,
no permitas me desvíe en mi camino final,
ese que conduce al hombre a atravesar el umbral.

Leer y escuchar en su memoria

Carlos Enrique Ferrín Farías · Bahía de Caráquez, 1947 – 2024