Añoranzas, versos imperfectos y algo más

El respeto al derecho de autor

2005

El componer una canción, un poema, escribir un cuento o una novela, pintar un cuadro, escribir un artículo, disertar en público, son entre otras, manifestaciones del hombre que deben reunir tres requisitos fundamentales para ser calificadas como expresiones auténticas de quien las expone, estos requisitos son: creatividad, conocimiento del tema y, respeto y aplicación de los principios éticos. Cuando alguno de estos aspectos no se cumple, es posible que aparezcan conflictos de orden moral e incluso legal.

La Constitución Política del Ecuador, garantiza la Propiedad Intelectual, de conformidad con la Ley y los Tratados Internacionales, de los cuales el Ecuador es signatario. Adicionalmente existen Leyes y Reglamentos que protegen la autoría intelectual en los diferentes campos del arte, la literatura, la ciencia y la tecnología. Es obligación por lo tanto cumplir con lo que dispone la Carta Magna, los demás cuerpos legales y, por sobre todo respetar lo que nos manda el código de ética personal.

Con frecuencia miramos en la prensa escrita, escuchamos y vemos en la televisión, nos enteramos por la radio, internet o cual otro medio de información, enfrentamientos verbales, demandas judiciales millonarias, por acusaciones de plagio, especialmente en el género musical y literario, en producciones de cine y, también en aspectos científicos y tecnológicos, todo ello por disputa de autoría o propiedad intelectual, generalmente debido a que una de las partes se apropió indebidamente de lo que le corresponde a la otra. Un claro ejemplo lo constituye no sólo en Ecuador sino en algunos países de Latinoamérica, la denominada “piratería”, que se convierte en una amenaza terrible contra las casas disqueras o compañías productoras de películas y que perjudica naturalmente a autores y compositores.

Debemos defender la propiedad intelectual, debemos respetar el derecho de autor. Escribir, pintar, diseñar proyectos o cualquier otra expresión humana del arte, la literatura o la ciencia, son el resultado de condiciones especiales, propia de cada individuo, desarrollada en mayor grado en algunos, por la gracia de Dios. La creatividad es innata, surge del cerebro pero se apoya en el corazón, requiere de manos hábiles y de pulso firme, pero necesita el auxilio del alma, sólo entonces se convierte en una obra de arte, en una expresión literaria o en un descubrimiento científico.

Una forma de respetar el derecho de autor, cuando escribimos o disertamos en público, es indicar claramente la fuente de donde obtenemos la información y el autor de la misma. En caso de no aparecer especificado el nombre del autor, debemos al menos señalar la fuente, sea un libro, una revista, un periódico o el internet. En ningún caso podemos publicar como nuestro algo que pertenece a otro, aunque se trate de una frase o un párrafo, estamos obligados a indicar la fuente y el autor. El no hacerlo contraviene disposiciones legales y sobre todo lesiona principios éticos; aquello conlleva el riesgo de ser calificados como impostores.

Ver en su memoria

Carlos Enrique Ferrín Farías · Bahía de Caráquez, 1947 – 2024