Versos de luto
El viaje de una doncella
A Elisa María, un ángel de luz.
Un ticket para viajar recibió Elisa María,
llegó en forma inesperada y sin número de vuelo,
Jesús era el remitente y como destino el cielo,
el mismo era inaplazable y únicamente de ida,
un ángel era el piloto que llevaría a la doncella,
ella obediente aceptó y voló hacia nueva vida,
la esperaba el Paraíso junto al Padre celestial,
allí morará por siempre donde su alma es inmortal.
Este viaje repentino a sus padres conmovió,
lastimó sus corazones y los sumió en el dolor,
el 18 de diciembre se transformó en una cruz,
en un pesado madero que les arrebató la luz,
que radiante y luminosa, en el hogar alumbraba,
era una hermosa doncella cuya alegría contagiaba,
era un canto de esperanza y una ópera de amor,
un ramillete de sueños y futuro de esplendor.
Una mochila vacía cual testimonio quedó,
mas su único equipaje era su alma limpia y pura,
hojas de papel en blanco pues no pudo despedirse
dejar un mensaje claro o una pista de su ausencia,
simplemente se marchó pues Dios pidió su presencia.
Ahora reside en el cielo rodeada de querubines,
disfrutando de gran paz y armonía espiritual,
inundando con su amor el gran reino celestial,
pintando cuadros hermosos como una artista genial.
Mientras tanto acá en su hogar, en la estancia terrenal,
hay un legado de amor y de recuerdos hermosos,
que acompañarán por siempre a una familia dolida,
que añorará su presencia y la imaginará cual era,
en cada ardilla traviesa o pajarillo galante,
en cada flor candorosa y mariposa volando,
el gemir de su mascota que la extraña sollozando.
El rincón de su descanso donde sólo hay un retrato,
servirá de gran consuelo junto a peluches de felpa
que adornaron su refugio y acompañaron su sueño,
es ahora un gran santuario aunque parezca pequeño,
y es que la ausencia causada será de una larga espera,
hasta volver a encontrarse por un milagro divino,
padres e hija abrazados siguiendo el mismo camino.
Carlos Enrique Ferrín Farías · Bahía de Caráquez, 1947 – 2024