Añoranzas, versos imperfectos y algo más

Espejismo

9 de noviembre de 2010

Deambula exhausto por el desierto de su alma
sin nubes ni parasoles, peor gotitas de rocío,
siente el castigo del sol, cual verdugo sin calma
amenazan los buitres, lo consume el hastío.

Una silueta endeble, músculos que se duermen
arena que se agita y su rostro maltrata
película de horror que en su mente retrata,
un guión tenebroso con actores que mueren.

El colapso presiente, muy cerquita el final
y, de pronto, ¡el milagro, paisaje sin igual!
un oasis se proyecta, la esperanza se encumbra
una oración de gracias, la luz de vida que alumbra,
no es magia, no es sueño, todo parece real
lejos quedará el dolor, la pesadilla del mal.

La fuente de agua refleja, la sombra de tres palmeras,
son figuras imponentes cual pinturas verdaderas,
todo se ve en armonía, igual como cuento de hadas,
nadie puede imaginar, que todo es falso, no hay nada.

Siente la piel muy curtida y en sus ojos la ilusión,
de saciar la sed inmensa y atemperar su calor,
mas el vergel que se esfuma fatiga su corazón
despilfarra su alegría y doblega su valor.

Las neuronas no responden, agonizan lentamente
la aventura que en septiembre inició con armonía,
en enero se descubre como una mente vacía
todo ha sido virtual, menos el tiempo inclemente.

¡Caminante, no hay milagro!, ahora todo es pesimismo
hay angustia, no hay refugio, no hay piedad
sólo pura fantasía, la crueldad de un espejismo;
bebe el último sorbo, te invita la realidad.

Leer y escuchar en su memoria

Carlos Enrique Ferrín Farías · Bahía de Caráquez, 1947 – 2024