Versos de luto

La cruz del cerro

Reapareció la esperanza, se asoma luz celestial,
un monumento de fe, un símbolo angelical,
y se mostró reluciente, fuerte desde su cimiente,
resistió divinamente aquel sismo destructor,
que sacudió la montaña con una fuerza brutal,
mas ella no se inmutó, mantuvo su pedestal,
es un legado cristiano de una ciudad sin igual.

La cruz del cerro le dicen, ícono de la ciudad,
igual que el faro en la playa significa identidad,
de un pueblo creyente y noble que la siente protectora,
igual que María la Santa, de la ciudad gran Señora.

Ahora luce nuevo rostro cual luna resplandeciente,
de día brilla con el sol y por la noche se enciende,
parece alcanzar las nubes y flotar mágicamente,
una sensación virtual y de fervor de la gente,
admirable para extraños, deleite para el turista,
es una postal soñada, inspiración del artista.

Ese entorno que la cubre embellece su figura,
pinturas y adornos nuevos, arreglos muy coloridos,
le muestran al visitante una grandiosa escultura,
al citadino el mensaje de velar por su estructura.

La cruz del cerro volvió y la ciudad se motiva,
es un impulso que sirve para decir estás viva,
nunca pierdas la esperanza si el Señor está contigo,
Él siempre dice presente, Bahía yo soy tu amigo;
en una cruz de madera morí hace miles de años,
resucité al tercer día para cumplir la Escritura,
desde entonces una cruz es símbolo de mi amor,
Bahía por esta escultura recibe mi bendición,
soy Jesucristo el Mesías, me llaman el Redentor.

Leer y escuchar en su memoria

Carlos Enrique Ferrín Farías · Bahía de Caráquez, 1947 – 2024