Cuadernillo de versos imperfectos
La rosa y el picaflor
Un jardín multicolor de belleza singular,
admirable por su encanto y cuidado con amor,
su hermosura era tan grande y su aroma sin igual,
mágica pintura fresca hecha en óleo natural.
Este escenario sublime es testigo de una historia,
dulce cual idilio intenso y delicado candor,
una rosa glamorosa vestida rojo escarlata,
un picaflor elegante con mucho garbo y cantor,
ella luciendo sus pétalos y corola de esplendor,
él revoloteando siempre con reverencia y amor.
Cada mañana temprano el pajarillo galante,
se presentaba puntual a visitar a la bella,
disfrutaba del aroma y del néctar de su flor,
ella le correspondía agitándose elegante,
danzando con el viento, brillando cual una estrella.
Fueron días muy bonitos de una relación intensa,
como una oración de amor y fidelidad sincera,
ni lluvia ni tempestad perturbaban el romance,
tampoco el intenso frío ni el viento con su fiereza,
eran capaces per sé de importunar cada encuentro,
el pajarillo con tiempo siempre llegaba a la cita,
la flor siempre predispuesta disfrutó cada momento.
Cierta mañana ocurrió un evento inesperado,
el picaflor no llegó sin explicación alguna,
la rosa se entristeció y sus pétalos cerró,
y su pena era tan grande que pronto se marchitó.
El gran ausente volvió a la semana siguiente,
presuroso en su volar buscó la flor preferida,
con asombro comprobó que la bella envejecida,
no soportó su dolor ni la ausencia del querido,
no dejó ningún mensaje sólo arruinó su vestido.
El pajarillo gimió de dolor y de tristeza,
no faltó por negligencia ni por desamor alguno,
pues un impacto en sus alas le impidió volar seguro,
cumplir con la rosa amada igual que cada mañana,
ahora lamenta su ausencia en cada flor que visita,
ninguna parece aquella y su belleza exquisita.
Carlos Enrique Ferrín Farías · Bahía de Caráquez, 1947 – 2024