Añoranzas, versos imperfectos y algo más

La última clase del maestro

2003

El impacto fue tremendo, la tristeza muy grande; enterarme que DON VICENTE HURTADO PÓLIT, dictó su última clase y que, por primera ocasión no pude asistir, golpea mi espíritu con fuerza demoledora. Es que el Profesor impartía la clase más importante de su estancia terrenal y, justo allí no pude estar para conocer cómo el maestro encontró el artificio matemático para darle valor numérico al símbolo infinito y resolver la ecuación que abre el camino para llegar a Dios. Envidio y aplaudo a los que asistieron, que entiendo fueron muchos, por la categoría y los méritos del expositor, uno de aquellos grandes que inmortalizaron al glorioso Colegio Nacional Eloy Alfaro de Bahía de Caráquez, donde al igual que miles me gradué de bachiller, una conquista que orgullosamente proclamo en cualquier lugar de la patria y, que abrió el camino para mi formación universitaria y profesional.

El maestro emprendió la marcha hacia la eterna morada con la altivez de siempre, sin duda ese día las nubes nerviosamente se movían como copos de algodones formando números y símbolos, las aves del trópico desfilaron en bandadas dibujando figuras geométricas, para saludar al matemático, al Rector, al instructor insigne, al amigo.

Como todos los grandes de la Historia, Don Vicente fue capaz de provocar polémica, de desatar controversias. Para algunos, era temperamental y extremadamente estricto, para otros era voluntarioso y ecuánime, pero para todos era el gran profesor de Matemáticas, que deja tras de si decenas de generaciones de discípulos formados bajo la premisa del conocimiento de la materia y, la metodología de la enseñanza como difícilmente podrá ser impartida. Ahora podrá discutir y analizar como el solía hacerlo, junto a Pitágoras, Pascal, Don Sucre Mieles y Escandón. Ojalá puedan descubrir la fórmula para eliminar las guerras, acabar con la pobreza y, eliminar el analfabetismo, problemas lacerantes que castigan con fuerza a la humanidad.

Que se silencien las voces de la ignorancia, que el luto cubra los textos de Baldor, Anfosi, Webster Wells, Schmidt y tantos otros que consultaba el maestro. Que su nombre se destaque no sólo en el Colegio Eloy Alfaro, sino en alguna calle o plaza de la ciudad; su grandeza se lo merece, sus alumnos lo reclamamos.

Quiero justificar mi falta a esa clase, lo hago por intermedio de estas modestas frases, ante Marcelo Vicente y Aleida, porque ante Don Vicente le he pedido a mi añorada madrecita, que hace tiempo está en el cielo, que como solía hacerlo cuando asistía al colegio, presente las excusas al gran profesor y, por favor le diga que cuando el Señor también me llame, me permita hacerle unas consultas que sólo su sabiduría es capaz de responder.

Descanse en paz, Ing. Vicente Hurtado Pólit.

Ver en su memoria

Carlos Enrique Ferrín Farías · Bahía de Caráquez, 1947 – 2024