Versos de luto
Mis versos están de luto
Mis manos tiemblan inquietas,
mis ideas son confusas,
siento que algo me sujeta,
no soy el mismo de siempre,
parezco un mendigo sediento,
lleno de harapos y hambriento
soy un hombre irresoluto
el dolor me transformó,
mi alma se entristeció,
no existen palabras bellas,
mis versos están de luto.
Aquel aciago momento del mes de mayo fatal,
mi espíritu se conmovió, todo mi ser explotó,
mi mirada se perdió, el silencio me cegó,
cuánto dolor en mi pecho y esa angustia en la garganta,
es un sufrimiento atroz, una tristeza que espanta.
no hay frases de fantasía, mis versos están de luto.
Cada palabra una lágrima y cada estrofa un pañuelo,
son signos de mi congoja que temo llegar al suelo,
rendirme ante la impotencia de saber llevar el duelo,
porque una hermana partió junto a dos de sus retoños,
en un viaje inexplicable, sorpresivo e impensado,
y no quiero rebelarme ante Dios y sus designios,
mi fe sigue inquebrantable, no caeré en el pecado,
afrontaré dura prueba y esta carga tan brutal,
mis versos están de luto, el golpe ha sido letal.
El tiempo quizás podrá atenuar esta tristeza,
el saber que está en el cielo por su amor y su nobleza,
pues su obra terrenal dejó huellas de ternura,
esa sonrisa atrevida y gran espíritu guerrero,
la voluntad de servir y extender su mano amiga,
mantendrán viva su imagen y el recuerdo permanente,
de una mujer luchadora y de corazón valiente.
Mientras tanto mi existencia procuraré proseguir,
teniendo siempre el recuerdo que un día la vi partir,
a un viaje no programado y que nos hace sufrir,
me resignaré a extrañarla, a recordar su sonrisa,
quizás estará feliz abrazando a mamá Elisa,
yo elevaré mis plegarias a nuestro Padre Absoluto,
escribiré con dolor, MIS VERSOS ESTÁN DE LUTO.
Carlos Enrique Ferrín Farías · Bahía de Caráquez, 1947 – 2024