Cuadernillo de versos imperfectos

Platicando con el mar

Qué tal mi viejo amigo, es grato saludarte.
tanto tiempo sin vernos, he perdido la cuenta,
mas te tengo presente, hoy quisiera abrazarte.
decirte que te extraño, que no quiero olvidarte.

Que cómo estoy preguntas y por qué vengo solo,
¿acaso te extraviaste en tu andar por la vida,
o un desengaño cruel te causó alguna herida?
presiento que es preciso platicar un buen rato,
insistió preocupado el mar mi amigo fiel.

No es como tú imaginas gigante amigo mar,
son los años vividos y el poder enfrentar,
alegrías y tristezas, éxitos y fracasos
y después de caer el saber levantar,
el guiar a tus hijos por senderos de amor
por rutas responsables y luchar con valor,
es el deber de padre, prohibido claudicar.

Las olas del coloso parecían describir,
un mensaje de aliento y canto de esperanza,
y aquella espuma blanca que cual nieve danzante
escribiera en la arena un grafitis de amor
“comprendo viejo amigo, admiro tu valor,
no desmayes jamás sigue siempre adelante”.

Preguntaste y respondo que por qué vengo sólo,
acaso no notaste arrugas en mi rostro,
cabellera plateada, ojeras pronunciadas,
son los años mi amigo, los hijos han partido.
es la ley de la vida el buscar otro nido,
aunque saben muy bien y así lo han entendido,
el regazo paterno es una puerta abierta
que amorosa se muestra cada vez que ellos vuelvan.

En cambio tú gigante cual sábana infinita,
arropas a millones de seres en tu estancia,
nada puede detenerte, ni tiempo ni distancia,
eres amo absoluto de tu espacio y tu ritmo,
el canto de las olas y de sirenas bellas,
peces y caracoles, corales y hasta estrellas,
Neptuno es tu invitado y también Poseidón,
tu existencia es eterna, tu fiesta interminable,
eres la obra divina, es la magia de Dios.

Antes de despedirnos me dijo el mar amigo,
te invito a un gran abrazo en mis aguas bravías,
quiero que sientas hoy esta inmensa alegría
de volver a encontrarnos, de sentir tu presencia,
de renovar por siempre esta larga amistad,
que es eterna y sincera, de plena lealtad,
¡Hasta siempre amigo fiel!

Un renovado ánimo iluminó mi ser,
me despedí pensando en pronto regresar,
nada como un amigo sincero al platicar
que te deja enseñanza y que alienta tu fe,
espero volver pronto y de nuevo abrazarlo
este amigo genial imposible olvidarlo.

Leer y escuchar en su memoria

Carlos Enrique Ferrín Farías · Bahía de Caráquez, 1947 – 2024