Cuadernillo de versos imperfectos
Primogénito
A Carlos César, mi hijo.
Un varón dijo el galeno cual mensajero grandioso,
magia y genética juntas en una matriz de amor,
dibujaron tu figura con un diseño armonioso,
y te asomaste a la vida para sentir tu calor.
Heredero de piel tenue, olor rosa de jardín,
con manitas muy traviesas y de cabello castaño,
esas caricias tan dulces que por siempre las extraño,
tus piececitos inquietos me hacen falta pequeñín.
Te esperábamos con ansias y con infinito amor,
en agosto mes octavo del año setenta y tres,
y llegaste con tu llanto y mensaje de altivez,
de la mano de una madre de incalculable valor
Entre almohadas y peluches, en cuna blanca dormiste,
sábanas de suave seda, perfumes de gran fragancia,
te arrullaron amorosos mientras feliz tú soñabas,
dibujaste mil sonrisas cuando mamá te cantaba.
Carlos César primogénito, el publicista genial,
dueño de un don de inventiva que el Señor te regaló,
eres faro luminoso con una luz especial,
brilla con sencillez, alumbra con humildad,
camina por sendas justas de cariño y de bondad,
que tu familia orgullosa te aplaude con lealtad.
Nunca olvides tus raíces y nacimiento bahieño,
aunque sientas como muchos el calor guayaquileño,
ciudad noble y generosa, el bastión de tus anhelos,
te cubrió con grandes alas y cual ave alzaste vuelo.
Vuela alto sin parar, hasta la cima alcanzar,
que la oración paternal seguro te va a impulsar,
primogénito del alma, gran albacea de mis sueños,
este amor es infinito, igual que desde pequeño
Carlos Enrique Ferrín Farías · Bahía de Caráquez, 1947 – 2024