Versos de luto
Tributo a un templo del saber
Al Colegio Eloy Alfaro de Bahía de Caráquez
Llevo en mi mente guardado y en el corazón tatuado,
como un tesoro invaluable mi paso por el colegio,
siento una pasión sin límites al recordar dicha estancia,
momentos inolvidables, lecciones de buen vivir,
conocimiento y respeto, ejemplo de probidad,
una marca registrada, docencia de calidad.
Es imposible olvidar nuestro plantel alfarino,
es un emblema de orgullo y con ancestro divino,
gloria de grandes maestros que enseñaron el camino,
miles de jóvenes listos a enfrentar nuestro destino,
con seguridad y aplomo, con mucha fe y optimismo,
en nuestra mochila libros y en nuestro espíritu victoria,
alumnos bien preparados, listos para hacer historia.
Dios me concedió el honor de educarme en el Alfaro,
y más aún agradezco, fue en la época dorada,
una docencia de lujo, maestros de gran talante,
siempre enseñando con clase y mirando hacia adelante,
para indicar que la ruta es la del buen estudiante,
responsable en sus tareas, complaciente con sus padres,
respetuoso y amable y con sueños de grandeza.
Eloy Alfaro es su nombre, igual que el Gran Luchador,
con una historia brillante que alumbra con esplendor,
con justicia has alcanzado renombre en el Ecuador,
hombres y mujeres ilustres forjaste con trayectoria,
se han lucido en todas partes con el estirpe alfarino,
que supiste preparar para enfrentar su destino.
Matemáticas genial como jamás se ha enseñado,
dos maestros sin igual con capacidad admirable,
como don Chinto Rivero, igual don Vicente Hurtado,
Trigonometría y Álgebra con calidad entrañable,
logaritmos y ecuaciones, conocimientos con clase,
que perduran en la mente y constituyen la base,
para poder trasmitir a nuestros hijos y nietos,
lo que esos sabios maestros enseñaron en su tiempo.
En Historia y Geografía, dos monumentos docentes,
cuyo recuerdo muy grato siempre se tiene presente,
y es que don Carlos Hurtado e igual don Fausto LLerena,
con magia y sustentación dictaban hermosas clases,
con claridad meridiana de fácil entendimiento,
fruto de su experiencia y su gran conocimiento.
De las ciencias de la vida dos profesores grandiosos,
que han estampado su nombre como ejemplo prodigioso,
Anatomía y Biología, dos materias importantes,
fueron impartidas siempre con saber impresionante,
por dos galenos muy célebres y con espíritu docente,
me refiero al Dr. Parra y también al Dr. Arguello,
símbolos de una era de oro, del saber y del deber,
la estirpe del Colegio Alfaro como siempre debe ser.
De las Ciencias Idiomáticas y de la Literatura,
siempre se recordará a maestros con caché,
de Castellano no hay nadie como la Señora Fanny,
nos enseñó redacción, expresión oral y acentos,
gracias a su guía y ejemplo hoy puedo escribir así,
y lo expreso con orgullo y también con frenesí.
Literatura es arte de expresión escrita y hablada,
dictada por dos maestros de renombre y calidad,
reconocidos por siempre en nuestra bella ciudad,
el Dr. Rodrigo Moreno y el Dr. Agustín Zambrano,
profesionales del Derecho, docentes de corazón,
se brindaron por completo a enseñar con gran pasión.
Es una corta reseña que no quiero culminar,
no sin antes inclinarme ante don César Madrid,
la simpática Miss Jarrín y doña Bertha de Dueñas,
todo el personal docente junto al administrativo,
están en el álbum eterno de mi colegio querido.
Soy alfarino por siempre, orgulloso bachiller,
recuerdo a mis compañeros igual que en el primer día,
guardo el escudo en mi pecho, siempre lo voy a querer,
por donde quiera que voy llevo la esencia alfarina,
el orgullo de mi tierra, emblema de mi provincia.
Carlos Enrique Ferrín Farías · Bahía de Caráquez, 1947 – 2024