Cuadernillo de versos imperfectos

Un sueño inesperado

Era una noche fresca con caricias de suave brisa,
brillante luna y coqueta parecía avanzar sin prisa,
el reloj casi imprudente marcaba la media noche,
hora de ir a la cama y aceptarlo sin reproche.

Un lecho blanco cubierto con sábanas de hilo suave,
invitaban al descanso y abrazarse con la almohada,
una plegaria al Señor, una súplica divina,
complicidad nocturnal y el adiós a la rutina.

El tiempo corría implacable mientras el viento agitaba
las ramas de verdes árboles cual sinfonía y serenata,
pronto sumieron mi cuerpo en un profundo letargo,
todo parecía quietud, serenidad y armonía,
la esperanza de anhelar disfrutar un nuevo día.

Ese remanso aparente de paz y sosiego inmenso,
de repente se alteró con un sueño inesperado,
se abrió el telón de mi mente y un escenario impensado,
proyectaba dos personas en un coloquio de señas,
él estaba en la casa grande en tertulia de amistad,
ella curiosa miraba desde la casa del frente,
él sostenía una copa y brindó con la doncella,
ella sonrió coqueta y por cierto era muy bella,
el joven le devolvió la gentileza de aquella,
la fémina le ofreció otra sonrisa imponente.

Como todo sueño extraño, el telón bajó muy pronto,
los actores se marcharon, la dicha se esfumó pronto,
sólo el sudor en la almohada y el recuerdo de esa noche,
quedaron cual testimonio de una función teatral,
que se perdió con el tiempo, pues apenas fue quimera,
o acaso me confundí y no supe interpretar;
no importa, fue muy bonito y no lo quiero olvidar.

Leer y escuchar en su memoria

Carlos Enrique Ferrín Farías · Bahía de Caráquez, 1947 – 2024