Añoranzas, versos imperfectos y algo más
Volver a empezar
18 de mayo de 2010
El pálido gris de la aurora anuncia,
el día saluda, la noche culmina
trinan ya los pájaros, el sueño renuncia
un expreso llega, el obrero camina
¡Volver a empezar!
La ciudad despierta, se agita el comercio
la colmena humana forma un gran tumulto
el mendigo gime, soporta el desprecio
alguna moneda, un dolor oculto
esa es la rutina de un humilde necio
un cuerpo vacío, ni siquiera un bulto.
¡Volver a empezar!
Una mariposa deja su crisálida
ahora es adulta, antes sólo un huevo
muestra su belleza en la planta cálida
la metamorfosis en un ciclo nuevo
¡Volver a empezar!
Una mujer joven en maternidad
un bebé que llega, la vida se inicia
un hogar se alegra, hay felicidad
un hijo, un amor, la tierna caricia
padres que prometen serlo de verdad;
los hijos que crecen, se casan se van
y luego son padres, es la realidad
a buscar trabajo, la leche y el pan
¡Volver a empezar!
En otro lugar hay distinta suerte
un cuerpo se extingue, la vida se apaga
el llanto se asoma, se anuncia la muerte
los deudos que gimen, la calma se acaba
es la despedida, un alma se marcha
la materia muere, el misterio empieza
volver a empezar, una nueva cancha
lo acepta la plebe, sufre la realeza
ante el Creador se llega sin mancha
lo mismo reclama la naturaleza.
En una capilla, dos seres se juntan
repiten y juran algunas promesas
contestan que sí a varias preguntas
aseguran plenos realizar proezas,
cumplir los ochenta como almas conjuntas
todo con amor, con mucha destreza.
Después de una década, o quizás de dos
un juzgado dice que el divorcio llega
a un lado quedaron promesas a Dios
se acabó el amor, es lo que se alega,
lo que parecía un sueño sin par
termina y se apaga, la pareja juega,
simplemente dice: ¡VOLVER A EMPEZAR!
Carlos Enrique Ferrín Farías · Bahía de Caráquez, 1947 – 2024