Cuadernillo de versos imperfectos

Zeus: mi amigo maravilloso

Llegaste a nuestro seno familiar, un mes de Diciembre de 2007. Desde el primer instante que te tuvimos en nuestros brazos conquistaste nuestros corazones. Apenas eras un cachorrito de pocas semanas, con una belleza y una vivacidad sin igual. Eras el fiel representante de tu raza, los Golden retriever. Recuerdo que en el Mall del Sol donde te adquirimos, pasamos casi una hora escogiendo tu nombre, finalmente decidimos llamarte ZEUS como el dios del olimpo. No nos equivocamos porque durante trece años hiciste honor a ese nombre pues, tu garbo, gallardía, esa melena dorada y alegría espontánea, más ese amor y ternura que nos brindabas eran realmente dignos de la mitología griega.

Un amigo como tú, uno quiere tenerlo por mucho más tiempo, es más, siempre platicaba contigo para pedirte que sea yo quien partiera primero al sepulcro y parecías compartir esa idea, pero olvidamos que quien dispone aquello es el Ser Supremo y Él decidió que fueras tú amigo peludo y precioso quien emprenda el viaje sin retorno.

El 8 de marzo de 2021 decidiste partir, sólo Dios sabe cuál es tu lugar, tu nuevo hogar. Seguro estarás en un sitio especial acorde con tu linaje y pedigree. Durante más de trece años has sido compañero fiel, que nos has brindado calidez, ternura y amor perruno incomparable. Es imposible olvidarte, siempre quiero tenerte cerca, es por eso que tus restos cual trofeo invalorable, los hemos depositado en el jardín de la parte frontal de nuestra residencia, el que fue tu hogar siempre y lo será eternamente.

Yo seguiré imaginando tu bella figura en cada atardecer cuando el sol nos muestre ese dorado rojizo que tanto amé, te veré también al final del arco iris, brillando con el destello áureo de tu silueta y envuelto en mil colores jugueteando con la lluvia que se escurrirá lentamente asombrada por tu singular belleza.

Me dejas un vacío inmenso, un profundo dolor, pero también dejas valiosas enseñanzas sobre la amistad sincera y leal, el amor incondicional, las muestras de ternura y caricias que nunca olvidaré y que por supuesto extrañaré, especialmente en las horas de hastío y soledad. Caminaré por las tardes sin tu bella compañía, tomaré el sol en el patio sin tu presencia física, es posible que alguna lágrima escurra por mis ajadas mejillas, igual siempre estarás en mi corazón y en el de nuestra familia. Nadie ocupará tu lugar, te lo prometo. HASTA SIEMPRE AMIGO MARAVILLOSO.

Ver en su memoria

Carlos Enrique Ferrín Farías · Bahía de Caráquez, 1947 – 2024